Poética Sensación de Catarsis

La noche cae y a través de la ventana, observo cómo otro día llega a su fin. Mi mente se sumerge en divagaciones durante unos minutos, vagando por pensamientos y reflexiones.

Finalmente, regreso a la realidad y me doy cuenta de que me he perdido en mis propios pensamientos. —Oh, cierto, ¿en qué estaba?— reacciono, reconectándome con mi entorno.

Retomo lo que sea que esté haciendo, pero en lo profundo de mi ser, percibo un ruido persistente, una sensación que no puedo ignorar.

Una Mañana de Cereal y Café

El despertador aún no ha sonado, pero abro mis ojos. Aunque desearía quedarme un poco más en la cama, ya siento que estoy programado para despertarme temprano. Es habitual abrir los ojos mucho antes de que la alarma suene.

Lo primero que viene a la mente es ¿qué desayunar?. Murmuro sobre cómo lo más rutinario de la vida debe ser decidir qué preparar cada día para comer.

Hoy quiero algo rápido y fácil de preparar, así que recurro al cereal. —El cereal debería ser declarado patrimonio universal de la comida, siempre nos saca de apuros, especialmente cuando no queremos hacer ningún esfuerzo para preparar algo— pienso en ese momento.

Mientras desayuno, vuelvo a adentrarme en mi mente y empiezo a pensar en qué hacer durante la mañana.

Finalmente, decido ir a una cafetería a tomar un café y continuar con el libro que empecé hace algunos días. Últimamente, he estado en modo ermitaño y no he salido de casa, así que ya es hora de tomar un poco de aire fresco.

En el camino hacia la cafetería, siento una sensación de felicidad. Parece que la idea de tomar un café y leer me agrada demasiado.

Una vez allí, pido lo de siempre. Luego, noto que los empleados de la cafetería me observan, por un momento, ligeramente sorprendidos. Supongo que es por el bigote, ya que este lugar se ha vuelto mi refugio para leer y disfrutar de un café desde que llegué a la ciudad y creo estaban acostumbrados a verme siempre igual.

Me siento un poco incómodo por la atención, pero luego me relajo y me sumerjo en el libro, disfrutando de la tranquilidad del sitio y de mi propio tiempo.

Mood Ermitaño

Tiempo para el Arte

Después de leer algunas páginas de la novela y disfrutar de dos tazas de café, decido que es hora de dirigirme al Museo de Bellas Artes de la ciudad. Es una de las pequeñas aficiones que he adoptado: recorrer museos.

Al llegar al sitio, siento una mezcla de emoción y curiosidad. Recorro cada pasillo, observando y leyendo sobre la historia de cada obra de arte, y me impresiona cada detalle.

Nunca deja de sorprenderme la capacidad del ser humano para crear cosas tan maravillosas y con tanto significado.

En uno de los pasillos, una pintura capta mi atención. Su título es “Lot y sus hijas”, y comienzo a recordar la historia que la rodea.

Sus hijas, creyendo que eran las últimas personas en la tierra, se veían obligadas a tener relaciones sexuales con su padre para asegurar descendencia. Por lo tanto, Lot embriagado con vino para llevar a cabo un acto impensable con sus propias hijas.

Al contemplar aquella obra, recuerdo la pintura con referencia bíblica que hasta el momento ha generado el mayor impacto en mí: “Cristo en el desierto” de Ivan Nikolaevich Kramskoy.

Ivan Kramskoi Rusia, 1872

Es una obra que refleja algo difícil de describir.

Observar a alguien cuya mirada revela un estado de completa absolución.

Puedo imaginar que su mente está inmersa en un torbellino de pensamientos, debatiéndose internamente acerca de si lo que ha hecho y lo que está por hacer es lo correcto, a pesar de tanto sufrimiento.

La expresión en los ojos del Cristo retratado en la pintura trae a mi propia mente una sensación de introspección profunda.

Me hace reflexionar sobre mis propias luchas internas y los momentos en los que he enfrentado decisiones difíciles y en aquellas dimensiones en donde cuestiono cada ápice de mis acciones.

Es en esos momentos en los que la duda se apodera de nosotros, nos invade el miedo y nos sentimos emocionalmente frágiles. No sabemos con certeza si lo que hemos hecho ha sido lo correcto y nos debatimos en un constante cuestionamiento en total soledad.

Es fascinante cómo el arte tiene la capacidad de evocar emociones y plantear preguntas que nos conectan con nuestras propias experiencias.

Proceso de catarsis iniciado

Al finalizar el recorrido del museo, voy a un parque cercano y me siento en una banca, reflexiono acerca de la sensación que no he podido identificar últimamente, soy consiente de que no es negativa, es algo parecido a un estado equilibrado de emociones.

Pienso nuevamente en que opté por un camino aún más arriesgado en mi vida, dejando de nuevo atrás mi familia, un amor bonito, amigos, hogar, trabajo estable y comodidades, todo en busca de esa tranquilidad y de llenar ese vacío o lo que sea que esté pidiendo el alma.

Sin duda que para encontrar la paz interior y experimentar el significado verdadero de la vida, en ocasiones es necesario dejar atrás todo lo que nos resulta familiar, cómodo y debemos ser egoístas de cierta manera, ya que se pone de lado muchas cosas.

El cambio drástico puede resultar aterrador, pero también puede abrir puertas hacia nuevas oportunidades y descubrimientos acerca de la vida.

Al reflexionar acerca de lo anterior, —sonrío—, porque siento que estoy haciendo lo que siempre he querido hacer con mi vida.

El camino que elegí ha sido desafiante y lleno de incertidumbre, pero también me dio la libertad de reinventarme, descubrir nuevas pasiones y propósitos en la vida. Me alejé de las expectativas de los demás y comencé a seguir mis instintos.

Estar en nuevos lugares, tener un ritmo de vida tranquilo, disfrutar de la soledad sin sentirme mal por dejar de lado a algunas personas ha sido una catarsis liberadora.

En este nuevo capítulo, me siento más vivo que nunca. He aprendido a abrazar la incertidumbre y a confiar en mi intuición.

Una bonita combinación, un café y un libro

Una Catarsis Convertida en Poesía

La catarsis que he experimentado ha sido verdaderamente poética. A medida que los días han ido pasando en mi vida, he adquirido una nueva perspectiva de la vida. Nunca imaginé que el arte, la literatura y la libertad de tiempo iban a hacer cosas que disfrutaría.

Cada vez que me sumerjo en una pintura o me adentro en la lectura de un libro, experimento una especie de teletransportación a través de mi imaginación, donde mil sensaciones y emociones se entrelazan a través de los personajes y las experiencias que se despliegan ante mis ojos.

He descubierto que la poesía no solo se encuentra en las palabras escritas, sino también en la forma en que uno se conecta con el arte, nuevos lugares y se deja llevar por sus significados y simbolismos.

Pero no solo el arte y la literatura han sido mi refugio durante esta etapa de evolución si se puede llamar así. También he descubierto que el simple acto de tomar mi mochila y aventurarme a visitar otras ciudades y lugares desconocidos puede generar una sensación de vitalidad y plenitud extraordinaria.

La catarsis que he experimentado ha desencadenado una poesía interior que se manifiesta a través de pequeñas o simples cosas como sentarme a leer un libro, contemplar arte, tomar mi mochila e irme a explorar otros sitios o conocer personas y tener conversaciones de todo tipo, es decir, conocer nuevos puntos de vista acerca de muchos temas.

Todo esto se ha convertido en una experiencia poética que me ha permitido explorar mi propia humanidad y conectarme con la belleza del mundo que me rodea, a veces me siento un romántico de la vida.

En este proceso, ha habido momentos de duda, me he cuestionado y he enfrentado fracasos en el camino.

La soledad también ha sido una compañera constante en mi viaje. No puedo negar que ha sido difícil, pero si pudiera retroceder en el tiempo, tomaría exactamente las mismas decisiones que me han llevado a este punto de mi vida.

Si no me hubiera atrevido a dar esos saltos hacia lo desconocido, no estuviera viviendo estas nuevas etapas de vida.

Abrazando la autenticidad de mi ser y apreciando la importancia de seguir un camino propio.

Y para ser honesto, es demasiado emocionante hacer lo que quieras con tu vida y me siento afortunado por ello.

Teniendo una sensación poética de catarsis…

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