Una elfa llamada “Desencanto”

Se acerca por detrás y susurra suavemente en mi oído: “Conoce al desencanto”.

Se presenta ella, su nombre es Desencanto.

Comienzas a percibir su presencia, pero desconoces quién es.

Siempre ha merodeado a tu alrededor, aguardando el momento propicio para presentarse. Quizás ya se haya mostrado ante ti, pero tal vez no poseías la suficiente autoconciencia para percibirla.

Te diriges hacia ese lugar al que con entusiasmo planeaste ir, ansioso por experimentar lo que ha generado una ilusión.

Empiezas a vivir lo que has anhelado durante tanto tiempo, pero algo no está bien. La emoción que avivó un fuego de expectativas se va apagando lentamente.

No comprendes qué sucede, intentas encontrar respuestas, tus pensamientos se suceden uno tras otro, tratando de identificar lo que está pasando.

Mientras permaneces perplejo, observando a tu alrededor, ella comienza a tomar protagonismo. Se acerca sigilosamente por tu espalda, te rodea con sus manos y acerca su rostro al lado derecho de tu oreja. Ella comienza a susurrar:

‘Observa con detenimiento todo esto y permítele recorrer a cada parte de tus sentidos esta sensación que no comprendes, ya que no será la última vez que lo experimentes’.

Quedo totalmente inmóvil ante aquel susurro, desconcertado por completo. Lentamente, ella se gira hacia el frente hasta quedar frente a mis ojos.

Una figura de largos cabellos blancos como la luna, una elfa de épocas mitológicas, coloca suavemente su mano en un lado de mi cara y menciona:

‘Querido, es hora de presentarme. Soy lo que experimentarás en muchas ocasiones de tu vida. Soy el desencanto’.

Y prosigue diciendo: “Lo que experimentas hoy será algo pasajero, pero sin duda, no será la última vez. Habrá situaciones relacionadas con expectativas de vida, ya sean personas, trabajo, cosas, viajes, vivencias y más, que no serán en absoluto como esperabas. Es en esos momentos donde surge el desencanto”.

Atónito ante sus palabras, solo logro articular una pregunta: ¿Debería preocuparme por sentir esto?

Ella me mira fijamente y sonríe diciendo: “Querido, eso depende de ti y de cómo manejes tus expectativas de vida. Puedo aparecer para abrazarte y susurrar el desencanto que sientes todas las veces que sea necesario”.

La elfa de largos cabellos blancos, como la luna, se desvanece lentamente mencionando unas últimas palabras.

Al verla desvanecerse, quedo en un estado contemplativo. Después de un par de minutos, regreso a la realidad.

He quedado totalmente en silencio, reflexionando sobre sus últimas palabras antes de desvanecer:

“Depende de ti reajustar las expectativas para encontrar un equilibrio entre lo esperado y lo experimentado. Será entonces tu elección cuánto tiempo permitirás que aparezca y te abrace”.

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